COLLA GEGANTERA LA CURCULLERA

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Quiero hablaros de nuestra colla de grallers y timbaleros, porque creo que se habla muy poco de ellos. Os situaré.

Según la leyenda, la Curcullera era una ninfa marina que cuidaba de nuestro pueblo y de sus habitantes, pero de eso ya hablaremos en otra ocasión. Este hallazgo tan antiguo nos llevó a crear su representación: nuestra gegantona, la Curcullera.

Después nos picó el gusanillo musical y, para acompañarla en las fiestas y encuentros geganters, creamos la colla de grallers y timbaleros. Hicimos alguna clase de gralla y de percusión y, sin red, nos lanzamos al mundo de la música tradicional. Somos una colla peculiar porque a veces somos dos y otras somos veinte; integrantes que van y vienen, que se marchan, que vuelven, algunos que no han regresado nunca. Y aunque actualmente estamos en cuadro, nuestro cap de colla no desfallece nunca y, con su entusiasmo, siempre encuentra a alguien, más de aquí que de allá, con ganas de soplar la gralla y tocar el tambor. No somos una colla de virtuosos, todo lo contrario: alguna vez nos han llamado poco “académicos”, pero nosotros lo que queremos es pasarlo bien con la música, con eso ya tenemos suficiente. ¿Y sabéis qué? Sin ninguna disciplina militar ni un horario riguroso de ensayos, un día tocamos en medio del campo del Girona. Fue muy emocionante, y eso no lo pueden contar todas las colles.

A veces podemos hacer un poco de ruido, pero somos unos buenos embajadores de nuestro pueblo.

Texto de Emma Cardús