Agullana

El municipio de Agullana se sitúa en un punto de la geografía entre el Empordà y el Vallespir (Francia). En las estribaciones de la sierra de la Albera (en el punto más occidental), la villa de Agullana está situada en la confluencia del Guilla con el torrente del Gou y tiene agregado el pueblo de La Estrada y una cuarentena de masías dispersas.  


La zona norte es la más montañosa y está poblada de alcornocales, encinares y algún castañar en las zonas más altas. La parte más hacia el sur y el este es la zona de cultivos. Su historia certifica que es una tierra de paso: cuenta con dos puertos importantes, el del Portell, en el extremo oriental, y el de Manrella, en el oeste. 

Curiosidades

Agullana fou un important centre de la indústria del suro, sembla que fou la primera població on, pels volts de 1750, es començà a treballar el suro i a principis del segle XX hi havia fins a quaranta fàbriques dedicades. Durant l’època de màxima esplendor de la indústria surera es publicà el periòdic «El tap de suro».

Repartidos de una manera casi estratégica dentro del núcleo urbano, Agullana cuenta con una serie de edificios modernistas que en gran parte son los que le dan carácter. El modernismo llega a principios del siglo XX y se traduce en varias obras de uso particular: el chalet de los Gomis —hoy Parellada—, Can Vidal, Ca l’Estela, y una serie de obras de tipo social: el Grupo Escolar, el asilo Gomis y el café La Concòrdia.

En algún momento a Agullana se la ha llamado “el pequeño Madrid”. Sus calles tienen un aire mucho más urbano del que se espera de un pueblo pequeño y, además de poner en evidencia distintas épocas de ensanches sucesivos y un pasado económico brillante, denotan una firme voluntad de antirruralismo urbanístico.

En Agullana hay la exposición permanente que pretende dar a conocer la importancia y trascendencia del exilio cultural catalán de 1939.

El municipio de Agullana quedó muy afectado por el éxodo masivo de miles de exiliados durante los últimos días de enero de 1939 y los primeros días de febrero. Toda la zona se llenó de miles de personas que querían cruzar la frontera para huir de la ofensiva franquista.

Agullana acogió distintas dependencias gubernamentales y población refugiada. El mas Perxés, situado en el término municipal pero algo alejado del pueblo, se convirtió entonces en un lugar de refugio que pasó a ser mítico. Acondicionado por la Generalitat de Cataluña, allí pudieron instalarse numerosos escritores e intelectuales, muchos de los cuales dejaron un testimonio escrito muy conmovedor de su experiencia y de sus sentimientos en aquellos momentos tan trágicos. El mas Perxés se convirtió así en el gran símbolo del exilio cultural.

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