Rabós

Rabós forma parte de la comarca del Alt Empordà, provincia de Girona. El término municipal tiene una extensión de 45 km² y el pueblo está a 106 m de altitud.

Los límites del término municipal son al norte con Espolla y Colera, al este con Vilamaniscle y Garriguella, al sur con Peralada y al oeste con Mollet de Peralada y Espolla. Tiene agregado el núcleo de Delfià.

Historia

El origen del nombre «Rabós» no ha sido esclarecido. Algunos estudiosos dicen que podría haberse originado por la proliferación de un animal salvaje, como en otros lugares llamados la Rabosa o el Raboser. En cambio, el nombre «Orlina», dado al río que pasa por Rabós, proviene de oro. Consultando un libro de geografía de Cataluña escrito por el jesuita Pere Gil (1551-1622), se explica que de los tres ríos de Cataluña de los que se extraía oro eran el Segre, el Tordera y la Orlina.

La fecha, si es correcta, en la que aparece Rabós se encuentra en un documento del año 935 que habla de la consagración de la segunda iglesia conocida de Sant Quirze de Colera. Al precisar el territorio dominado por el monasterio se hace constar que uno de los límites era el camino que llevaba a Delfià y Rabós. En el año 1072 se registraba la donación hecha por Berenguer Reinart de Quermançó al obispo Berenguer de una masía en Vilanova o en cualquier otro lugar donde tuviera bienes, con motivo de haber sido admitido en la canónica de la Seu su hijo Dalmau. El obispo le promete concederle, a la muerte de Berenguer Reinart, la iglesia de «Rabidonis», en feudo de la Seu de Girona. En el año 1127 consta la existencia de un caballero llamado Ramon Ademar de Rabós, que tenía derechos sobre la iglesia de Sant Esteve de Pedret. Ramon de Rabós, quizá descendiente del anterior, prestó homenaje al obispo Guillem en 1229 por la mitad del diezmo de la parroquia de Vilajuïga que tenía en feudo de la Iglesia de Girona.

En el año 1242, el noble Ramon de Empúries vendió al monasterio de Sant Quirze de Colera —a su abad Bernat— la villa de Rabós. Con este hecho, el monasterio no solo obtenía la señoría alodial, sino que también tenía la facultad de ejercer jurisdicción temporal sobre la villa y el término de Rabós, convirtiéndose así en un castillo termenado. En el año 1263, el conde Ponç-Hug de Empúries confirmaba los bienes que poseía el monasterio y prometía defenderlos en caso de guerra.

En el año 1362, en una relación de las iglesias de la diócesis de Girona, aparece la iglesia de Sant Julià de Rabós. A los abades de Sant Quirze de Colera, como señores directos del término y parroquia, les pertenecía el diezmo de los frutos de la iglesia de Sant Julià de Rabós, el cual se dividía en tres partes. Al menos desde el siglo XVI, el abad percibía una de estas partes; otra la recibía el sacristán de Rabós y la tercera era para el beneficio llamado «de los Tres Reyes», fundado en la parroquia de Sant Pere de Figueres.

En el año 1592, a petición del rey Felipe II, el papa Clemente VIII ordenó la incorporación de la comunidad de Sant Quirze de Colera al monasterio de Sant Pere de Besalú. En el año 1835, con la desamortización de los bienes eclesiásticos, las propiedades del antiguo monasterio pasaron a manos particulares.

En el año 1879 fue el primer pueblo de la comarca que recibió la plaga de la filoxera, que acabó arrasando todos los viñedos. Antes de la llegada de este insecto, el pueblo alcanzaba los 550 habitantes (año 1860) y, después de morir las viñas, algunas no fueron replantadas y muchas vecinas emigraron. Desde aquel momento, la población ha ido disminuyendo, llegando a 151 habitantes en 1990 y 137 en 2001.

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